sábado, 26 de mayo de 2012

Carta de extrañamiento y análisis.

Presidente Felipe Calderón
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos
Instituto Federal Electoral

Ciudadanas y Ciudadanos


Presente:

Hasta donde la ciudadanía pensante que ha depositado la confianza en las instituciones públicas, democráticas,  tiene que soportar los desmanes de unas minorías,  su intolerancia y la utilización de estandartes de represión de la libertad de expresión y peor aún, el uso desmedido de medios de comunicación y que sean solapados por instituciones particulares o privadas la irreverente forma de actuar no solo contra los medios mismos,  sino contra la sociedad misma a la que hemos contribuido a solidificar el Estado de Derecho en un proceso democrático y plural.

Hasta cuando seguiremos  viendo  dejar ser dejar pasar de quienes trasgreden el derecho de los demás por el simple hecho de no saber convivir en tolerancia, en armonía y en el respeto mismo a aceptar a quienes piensan diferente depositados solamente en escudarse en manifestaciones de confrontación y en el desanimo de romper lo que se ha construido en este México histórico. Peor, no vemos en tales acciones ciudadanos de escasos recursos por lo que se demuestra una errónea forma de gobernabilidad con fines políticamente electoreros.

Una institución seria, respetable y noble que ha marcado las reglas de elección popular democrática en nuestro país, hoy se deja ver como la más complaciente y la más parcial a las actuaciones de todos los candidatos a la presidencia de la República.

Exhorto a no dejar caer el trabajo de las instituciones emanada de la histórica revolución de nuestra sociedad que siempre ha exigido libertad, seguridad, empleo, salud, educación, pero sobre todo paz social.

Si no ponemos un alto a lo que radicalmente se está formando estaremos vulnerando nuestros derechos universales a convivir en este México airoso y lleno de complejidades.

Exijo una explicación y una enmienda a sus actuares donde se vea la aplicación de la ley y el derecho de la balanza de la justicia para todos.  Esta sociedad tan compleja ha hecho  que desde el Presidente de la República que cerca de darnos libertades, también la sociedad misma por no ser dirigida correctamente ha caído en excesos de libertinaje y desazones sociales por nuestra falta de educación social en tolerancia y participación comunitaria por el bien común de las mayorías y no de unos cuantos que tiene todo a su alcance.

El desatinado proyecto educativo basado en competencias está llevando a ser ¡no el mejor! sino el que brutalmente llegue primero será el mejor sin importar los fines y los medios, dejando de lado el humanismo, la moral y el respeto de todos los millones de mexicanos.

La falta de empleo, salud y por ende de la violencia, ha generado una sociedad envalentonada entre nosotros y cobarde a la participación de una verdadera transformación de nuestro México. Mientras unos jalamos apoyando en tolerar, alzas, desempleo y corrupción para dejar hacer el trabajo a nuestras instituciones públicas otros no han sabido hacer su trabajo político y público dentro de las instituciones mismas que hoy son insipientes y faltas de respeto.

Todos los partidos políticos han generado solo el desinterés común de creer en las instituciones, en los proyectos de nación y en ayudar a sus semejantes en el mas llano concepto de presentar candidatos hombres y mujeres, vulgares, ignorantes y descarados que difícilmente,  todos por igual, no llevaran al país a buenos términos y eso es obligación de usted y de todos nosotros.

Lo peor, dejar el protocolo de debates ficticios en meros shows donde sería mejor verlos en una contienda barbárica dentro de un circo romano en pleno siglo XXI porque los entes que dirigen las instituciones públicas no están midiendo el grado de irracionalidad social en el que ponen en juego la educación, la credibilidad y la confianza de todos los mexicanos.

Lejos de ayudar a la equidad de género, se está contribuyendo apatía, a la intranquilidad y al repudio de escuchar cinismo de hacer, de ser y de esconderse en un aparato burocrático del estado por haber estado en el gobierno federal en el caso de una mujer que no hizo mientras estuvo y no corrigió lo que tenía que corregir. Nadie puede pregonar que hizo porque durante su gestión obtuvo un sueldo y prebendas políticas y sociales a costas del erario público como funcionario. Se puede ver la clara cobardía y  una lealtad que se antepone al derecho de las mayorías por miedo a perder el poder, “su chamba” y su pleitesía de su élite partidaria y que implica a su propio gabinete.

El sacar si cumple o no compromisos  unos u otros corresponde a la ciudadanía el día de las elecciones en el sufragio del voto, no manifestaciones inauditas, aberrantes y desazonadas de quienes por sus mala dirección educativa están generando apatía, abstinencia a emitir el voto, repudio odio rencor e intolerancia entre nuestros semejantes.

No es posible que bajo el cobijo de instituciones educativas, políticas partidarias, dejar hacer a un candidato de izquierda pregonando “su mundo amoroso” en el sistema de gobierno más trivial e intolerante en desarrollo de su discurso y el de su actuar de sus grupo en un radicalismo de hordas que no han avanzado en su proceso más democrático de su origen partidario.

Esperamos una enmienda, una revaloración y una a premiación a quienes fomenten dentro de esta contienda electoral la violencia visual desde los medios masivos de información, la intolerancia social y al canibalismo político de funcionarios públicos en activo.

El día de mañana se generan marchas o mítines en contra de otro candidato es porque fueron incapaces de ordenar esta contienda democrática en una brutal elección en el que grita o hace más ruido gana. ¿Dónde queda el proceso democrático del IFE?  ¿Dónde queda el gasto innecesario del IFE y su regulación de tanto consejero electoral que gana más de 100 mil pesos por el hecho de estar a la par jurídica de un magistrado?

Esperamos una atinada reivindicación de sus actuares sino estarán siendo coparticipes del rompimiento del Estado de Derecho  y serán juzgados por la historia. Muchos años de formación será  tirado en un proceso electoral de interés de elites políticas y no de intereses del bien común y eso será apremiante para quienes clamamos una verdadera justicia social sin anteponer nuestros intereses particulares y los derechos de los demás.




Atentamente
Fernando Sandoval Guerrero
Analista político, Periodista y Escritor.